trucos y recetas para postres

 



Los profiteroles son uno de los postres que se pueden hacer con pasta choux, uno de mis favoritos, y que, teniendo los ingredientes, nos pueden ayudar a salir de alguna emergencia. Normalmente pongo 3 o 4 profiteroles por ración.

Ingredientes:

Elaboración:

Escudillando la pasta choux de forma redonda, una vez cocida rellenamos (haciendo un agujero por la parte de abajo) con nata montada. Yo, personalmente, la nata la monto con la siguiente proporción de azúcar: 80 o 100g de azúcar por cada litro de nata.

A la hora de servirlos, los pondremos en un plato llano, salseados con cobertura de chocolate fundida caliente, y la nata bien fría.

La pasta choux es una masa básica de pastelería, que se utiliza para hacer profiteroles, relámpagos, bocaditos de nata, tarta saint honoré...etc. Si la freímos podemos hacer buñuelos de viento. No se tarda mucho de hacer, aproximadamente 1 hora, así que es un buen recurso para hacer una comida rápida.

  • 1/4l agua
  • 150g Harina
  • 100g Mantequilla
  • 4 o 5 Huevos
  • 1 pizca de sal

Ponemos en un cazo el agua con la mantequilla y la sal, y la ponemos a hervir. Añadimos la harina, y removemos hasta que se haga una bola que se despega de las paredes del cazo. Dejamos que cueza un poco en el cazo también la harina.

Dejamos que enfríe en un cuenco, y añadimos los huevos de uno en uno, hasta que se mezclen bien. La cantidad de huevo dependerá de la textura que vaya teniendo la masa.

Cuando tengamos todo bien mezclado, con una manga, escudillamos sobre una bandeja de horno con papel sulfurizado o silpat, y cocemos en horno a 200-220ºC. Cuando la masa se haya inflado, si tenemos tiro en el horno(salida de vapor) lo abriremos para que se cocine bien la masa. Sabremos que está bien cocido por el color dorado, y porque si cogemos uno, parece que no pesa (se quedan huecos).

Esta receta de tejas está pensada para servirse como acompañamiento de los cafés después de una comida, aunque puede ser utilizada como elemento de algún postre.

Ingredientes:

  • 200g harina
  • 240g Azucar glace
  • 140g Clara de huevo líquida
  • 140g Mantequilla
  • Almendra granillo

Elaboración:

Mezclar todo excepto la mantequilla, hasta tener una masa homogénea. La mejor manera es dejarlo todo en una batidora de varillas o thermomix o similar durante un buen rato, ya que cuando lo tengamos, hay que añadir la mantequilla fundida, y dejarlo más o menos media hora mezclando. Es importante ya que si no luego se separará, y las tejas se desharán en el horno.

Cuando esté todo bien mezclado, dejaremos reposar en frío, para después estirar las tejas en una placa de horno untada en mantequilla, y agregarle un poco de almendra granillo.

Cocer en horno de convección (preferentemente) a unos 180ºC, sin humedad. Tardan unos 3 o 4 minutos (depende del grosor). Cuando están hechas quedan doradas, ahí será cuando debemos sacarlas del horno y despegarlas de la bandeja con una espátula rápido (mientras aún estén calientes) para darles forma de teja (con una botella, o rodillo, o similar).

Si no van a consumirse en seguida, es recomendable guardarlas en un recipiente hermético con algo que absorba humedad (gel de sílice o similares).
No aguantan más de un día bien, se reblandecen y se rompen.

La tarta San Marcos es una de las tartas más clásicas que se hacen en España. Básicamente es un bizcocho con yema, pero hay pocos sitios donde se haga realmente bien…

Ingredientes:

  • Yema Fina
  • Bizcocho corriente ligero
  • Almíbar ligero
  • Nata montada

Elaboración:

Abrir el bizcocho en dos o tres pisos y emborrachar. Rellenar con nata y cubrir con la yema fina. Espolvorear con azúcar, quemarlo y decorar con nata y boquilla rizada.

La yema fina es una elaboración que se utiliza mucho para decorar tartas y pasteles, por ejemplo la Tarta San Marcos. Es delicada, porque hay que tener mucho cuidado con el huevo en el fuego, y un poco lenta, así que esta receta no es recomendable para hacer con prisa.

Ingredientes:

  • 12 yemas
  • 250 gr. de azúcar
  • 100 ml. De agua

Elaboración:

Hacer jarabe con el azúcar y el agua a punto de hebra floja. Batir ligeramente las yemas y añadir jarabe sin parar de batir. Colar y poner a fuego sin parar de remover hasta que cuaje la yema. Retirar y enfriar para su posterior utilización.