Este postre, prácticamente exclusivo de restaurante (por su delicada elaboración y servicio) da casi siempre un magnífico resultado, ya que a casi todo el mundo le gusta el chocolate. Se tarda bastante en preparar, y a la hora de servirlo debe estar recién sacado del horno. Por lo tanto, no es un postre recomendable para recién iniciados en la pastelería.
Ingredientes (para unos 15 souflés pequeños):
- 760g Yema de huevo
- 200g Azúcar
- 4 yemas de huevo
- 4 claras de huevo
- 400g cobertura de chocolate
- 300g Mantequilla
Elaboración:
En thermomix, o batidora de varillas de pie (preferentemente) montar las 4 yemas con el azúcar y con el resto de yemas. Si tenemos thermomix, lo pondremos 16 minutos a 50ºC a velocidad 6. Si no, lo pondremos en la batidora y lo iremos vigilando.
Fundir el chocolate junto con la mantequilla y añadir a lo anterior cuando en la thermomix queden 3 minutos, o cuando esté bastante montado si usamos una de varillas.
Aparte, montar las 4 claras a punto de nieve y añadir a la mezcla anterior, al final del todo. Mezclar bien y verter en moldes redondos de acero, dejando 1 cm hasta el borde del molde sin rellenar.
Congelar. A la hora de servirlo, es importante que estén bien congelados.
Coceremos a la mayor temperatura posible (250-300ºC) durante unos 7 minutos. Cuanta menos temperatura tenga el horno, más tardaremos en cocerlos. Sabremos que están cocidos porque la parte superior del soufflé estará redonda perfecta.
Para servirlo, con mucho cuidado, pondremos el souflé con molde incluido en el plato en que vayamos a servir, y con una puntilla o un cuchillo muy fino, despegaremos el soufflé del molde. Esta es la parte más delicada de todo el proceso, porque si se rompe, el soufflé se deshará, ya que por dentro debe quedar líquido.
El soufflé quedará en 3 texturas, o en 2 si lo cocemos a poca temperatura. Por fuera parece un bizcocho, por dentro estará líquido, y si lo cocemos a mucha temperatura, el centro estará congelado, lo que dará 3 texturas en el mismo postre.
Se puede servir espolvoreado con azúcar glace y cacao, con virutas de chocolate, etc.. Y acompañado de helado de mandarina, naranja, frambuesa, vainilla... Lo que más os guste.
Los profiteroles son uno de los postres que se pueden hacer con pasta choux, uno de mis favoritos, y que, teniendo los ingredientes, nos pueden ayudar a salir de alguna emergencia. Normalmente pongo 3 o 4 profiteroles por ración.
Ingredientes:
Elaboración:
Escudillando la pasta choux de forma redonda, una vez cocida rellenamos (haciendo un agujero por la parte de abajo) con nata montada. Yo, personalmente, la nata la monto con la siguiente proporción de azúcar: 80 o 100g de azúcar por cada litro de nata.
A la hora de servirlos, los pondremos en un plato llano, salseados con cobertura de chocolate fundida caliente, y la nata bien fría.